17 mayo 2022

¿Qué temperatura deben tener el frigorífico y congelador?

Mantener la temperatura del frigorífico de manera óptima es fundamental para que los alimentos que guardas en él se conserven en las mejores condiciones hasta el momento de ser consumidos. Tanto en lo referente a su sabor, su aroma y su textura; como a que muestren la mayor concentración posible de nutrientes naturales: vitaminas, proteínas, hidratos de carbono, ácidos grasos, minerales esenciales, etc. Unos nutrientes que son la base para que disfrutes de una dieta sana y equilibrada.

Pero los beneficios de mantener tu frigorífico a la temperatura adecuada no terminan aquí. No solo te permitirá alargar la vida de consumo de tus alimentos frescos y congelados, sino que además es muy importante para evitar que este electrodoméstico consuma más energía eléctrica de la necesaria. Algo que te permitirá ahorrar en tu factura de la luz, alargará la vida útil de tu frigorífico y resultará más sostenible para el medioambiente

Por ello, hoy vamos a contarte cuál es la temperatura ideal a la que debes tener tu frigorífico y tu congelador y cómo puedes regular esta temperatura. También veremos algunos consejos que te ayudarán a mantener esta temperatura óptima en tu frigorífico, tanto en la parte de la nevera como en la del congelador. 

¿Qué temperatura deben tener tu frigorífico y tu congelador?

Los aparatos frigoríficos que puedes encontrar en la mayoría de los hogares son de tipo combi (combinados) o americanos. En ambos casos, hablamos de electrodomésticos en los que encontramos, como mínimo, dos compartimentos de frío bien diferenciados: la parte de la nevera, para los productos que deben conservarse en frío pero siempre por encima de los 0 °C; y la parte del congelador, destinada a aquellos productos que se almacenan a temperaturas inferiores a esos 0 °C para que se conserven perfectamente durante largos períodos de tiempo. 

Tanto para este tipo de frigoríficos combinados, como si hablamos de aparatos individuales de nevera o de congelador, las recomendaciones de temperatura ideales de funcionamiento van a ser las mismas, ya que estas vendrán marcadas por las necesidades de conservación de cada tipo de alimentos. 

En el caso de la nevera, la temperatura óptima de conservación va a estar oscilando entre los 3 °C y los 5 °C, por lo que es muy habitual encontrarse con la cifra media de 4 °C como temperatura más recomendada de manera estándar. Una temperatura suficientemente fría como para que estos alimentos de consumo próximo puedan aguantar durante unos días sin estropearse, algo que ocurriría por encima de los 5 °C. A esta temperatura superior a los 5 °C la proliferación de microorganismos comienza a desencadenarse de manera más rápida y estos pueden empezar a degradar la comida como parte de sus procesos metabólicos. Y tampoco demasiado cercana a los 0 °C, temperatura a la que algunos productos podrían comenzar a congelarse, lo que también puede perjudicar las propiedades de algunos alimentos y derivaría en un consumo de energía eléctrica excesivo e innecesario. 

En cuanto al congelador, la temperatura ideal de conservación para la mayoría de productos congelados se sitúa en los – 18 °C. Una temperatura de seguridad que permite mantener la cadena de frío de los alimentos ultracongelados y a la que se paraliza la actividad vital de muchos organismos cuya presencia en nuestros alimentos, sobre todo en el caso de las carnes y de los pescados, puede resultar peligrosa. Es el caso de conocidos parásitos cuya introducción en el organismo suele vincularse al consumo de ciertos alimentos, como el Anisakis o el Toxoplasma gondii, que desencadena la toxoplasmosis.

¿Cómo puedes regular la temperatura del frigorífico y del congelador?

Si tu frigorífico es de fabricación relativamente reciente, es muy posible que este ya cuente con un termostato automático para regular la temperatura óptima de funcionamiento sin la necesidad de que realices más ajustes. Además, los aparatos refrigeradores más nuevos suelen incorporar también pantallas y mandos para seleccionar la temperatura exacta a la que quieres que se mantenga cada apartado, tanto la nevera como el congelador. Si este es tu caso, ya sabes, tan solo necesitarás configurar la parte de la nevera a unos 4 °C y la del congelador a – 18 °C.

En el caso de que tu frigorífico sea un poco más antiguo, seguramente cuentes con una rueda numerada con diferentes niveles, normalmente del 1 al 5 o del 1 al 10, para seleccionar la temperatura que necesitas. Si esto es así, es posible que tu aparato no indique la temperatura interior de la nevera o del congelador. Así, para saber si necesitar subir o bajar la temperatura para regularla adecuadamente, primero tendrás que ayudarte de un termómetro para conocerla. 

Algunos consejos para mantener tu frigorífico a la temperatura adecuada

Ahora que ya conocemos cuáles son las temperaturas de funcionamiento óptimo recomendadas tanto para la nevera como para el congelador, vamos a darte también una serie de consejos para que te sea más fácil mantener estas temperaturas ideales en tu frigorífico. 

1. Utiliza los programas especiales de tu frigorífico

Muchos frigoríficos modernos tienen programas automáticos que permiten enfriar e incluso congelar tus alimentos más rápido, por ejemplo, para cuando llegas de hacer una compra grande. Estos programas consumen un poco más de energía, sin embargo a veces es interesante tenerlos en cuenta para mantener la cadena de frío y hacer que tu electrodoméstico vuelva a su temperatura de funcionamiento ideal más pronto. 

2. Almacena cada tipo de alimento en el lugar adecuado

Cada tipo de comida tiene su lugar ideal dentro de la nevera. Los productos que necesitan más frío, como la carne, el pescado y algunas frutas y verduras, suelen contar con compartimentos específicos más fríos y, a veces, también estancos. Úsalos para mantener todas sus propiedades y para mantener tu electrodoméstico a la temperatura adecuada. Los productos preparados, las salsas y aquellos otros alimentos que no requieren tanto frío, puedes ponerlos en los estantes superiores o en los compartimentos de la puerta de tu frigorífico. 

3. Procura no abrir las puertas de tu frigorífico cuando no sea imprescindible

Minimiza el tiempo en el que mantienes la puerta abierta, tanto de la nevera como del congelador, para evitar las pérdidas de temperatura.

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4. Deja que circule el aire entre los diferentes alimentos

Una correcta circulación del aire interior en el frigorífico contribuirá a regular correctamente la temperatura media del aparato y este funcionará de manera más eficiente y sostenible. 

5. Reajusta la temperatura de tu frigorífico en verano y en invierno

Si tu frigorífico es antiguo y no reajusta su temperatura automáticamente en función de la temperatura interior que detecta su termostato, puedes ser tú quien haga estos ajustes. En general, cuando la temperatura exterior sube, necesitarás que tu frigorífico enfríe más los alimentos. Mientras que cuando hace más frío fuera, podrás poner tu frigorífico al mínimo de potencia. Esto también es aplicable a la carga de alimentos que tengas en cada momento: si tienes el frigorífico repleto de comida, este necesitará funcionar a pleno rendimiento para poder mantener su temperatura baja. Por el contrario, si está casi vacío, por ejemplo, cuando te vayas de vacaciones, puedes regular la rueda de la temperatura en el nivel 5. 

6. Coloca tu frigorífico en un lugar fresco, seco y bien ventilado

La ubicación de tu frigorífico también ayuda a que sea más fácil mantener su temperatura interior ideal. En general, intenta siempre alejarlo de fuentes de calor directas, como hornos o lavavajillas, o de una exposición excesiva a la luz solar. 

7. Descongela y limpia tu frigorífico al menos una vez al año

Como ya te contamos en este otro artículo, un buen mantenimiento de tu frigorífico, con descongelaciones y limpiezas regulares, te permitirá alargar su vida útil y conservar mejor tus alimentos. 

8. No introduzcas alimentos calientes en la nevera

Esto hace que la temperatura en el interior baje de manera muy brusca, lo que puede perjudicar la conservación de algunos alimentos. Mejor, deja que los alimentos calientes se enfríen a temperatura ambiente. Después podrás introducirlos en el frigorífico sin mayor preocupación. 

9. Descongela tus alimentos en el frigorífico

Así se descongelarán más lentamente y preservarán mejor su sabor, su textura y el resto de sus propiedades. Y de paso, aprovecharás el frío que desprenden al descongelarse para reducir el consumo necesario para enfriar la parte de la nevera. 

Así debes almacenar tus productos Verleal para que se conserven en perfectas condiciones durante más tiempo

Como ya sabes, todas nuestras verduras Verleal han sido cosechadas en su momento óptimo para el consumo, siempre en la temporada correspondiente de cada vegetal. Para conservarlas con todo su sabor y su aroma, y para mantener todas sus propiedades nutricionales en los niveles máximos de concentración, tan solo utilizamos frío. Para lograrlo, sometemos a nuestros productos a un proceso de ultracongelación muy rápido y, después, mantenemos toda la cadena de frío durante su almacenamiento y distribución por debajo de los – 18 °C.  

Así, cuando hagas tu compra de productos de Verleal, lo ideal es que los añadas a tu carrito justo al final, para minimizar el tiempo que pasa desde que sales de la tienda hasta que llegas a casa y los introduces en tu frigorífico. También es muy recomendable el uso de bolsas isotérmicas aislantes, para evitar que pierdan su temperatura. Una vez en casa, puedes guardarlos en el congelador, a – 18 °C, durante semanas e incluso meses. Solo tendrás que revisar en el etiquetado de cada uno de nuestros productos la manera más adecuada de conservarlos. Si lo haces de forma ordenada y respetando las fechas de consumo recomendado de cada alimento, podrás disponer de verduras frescas y de temporada siempre que lo necesites. La forma más rápida y cómoda de incorporar estos alimentos tan saludables a tu dieta. 

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