8 abril 2022

Qué debes saber sobre los aditivos alimentarios

Si te preocupa tu salud e intentas cuidar tu dieta y llevar unos buenos hábitos alimentarios, seguramente, en el momento de hacer la compra, consultes de forma habitual la lista de ingredientes y la composición de los productos que llevas a tu hogar. Si lo haces, seguro que habrás reparado en que la composición de muchos de estos alimentos a menudo incorpora un sinfín de códigos alfanuméricos (E-330, E-124, E-240…) y otros ingredientes de nomenclatura casi indescifrable. Pues bien, todos estos componentes de estos alimentos son lo que conocemos como aditivos alimentarios.

Se trata de una serie de compuestos químicos, de uso muy extendido en la industria de la alimentación, cuya función es a menudo fundamental para garantizar la seguridad de ciertos alimentos y posibilitar las labores relacionadas con su distribución, venta y consumo. Por ejemplo, para evitar que algunos alimentos perecederos se echen a perder prematuramente durante todos estos procesos de logística o durante su almacenamiento. Pero en otros muchos casos, sin embargo, se peca de un exceso de utilización de este tipo de aditivos. Sobre todo, en el caso de la producción de alimentos ultraprocesados. 

De cara a que puedas fundamentar mejor tus decisiones de consumo, hoy queremos hablarte de estos compuestos que se añaden a muchos de los alimentos que llenan tu carro de la compra. Así, en este artículo veremos qué son los aditivos alimentarios y para qué se utilizan. También hablaremos sobre la seguridad alimentaria de este tipo de compuestos. Por último, veremos por qué las verduras Verleal son una magnífica opción para olvidarte de los aditivos alimentarios, ya que son únicamente verduras y nada más.

Qué son los aditivos alimentarios

Los aditivos alimentarios son diferentes tipos de compuestos, tanto de origen natural como artificial, que se añaden activamente a los alimentos durante su proceso de elaboración con el fin de modificar una o varias de sus características. La adición de estos compuestos químicos se hace con el objetivo de tratar de mejorar, de alguna manera, algunas de estas características organolépticas que presenta cada alimento de cara a facilitar su consumo, o de optimizar los procesos de producción del alimento en cuestión para hacerlos más rentables. Así, los aditivos alimentarios se emplean a menudo para alargar la vida de consumo de un producto, o para hacer que su sabor, su color, su aroma o su textura resulten más agradables o atractivos para los consumidores. 

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¿Son seguros los aditivos alimentarios?

En principio, todos los aditivos alimentarios que deben aparecer —por ley— dentro de las etiquetas con la composición de los productos de alimentación están aprobados para el consumo humano por las autoridades sanitarias europeas y españolas. La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) sería el principal organismo competente en este asunto.

Sin embargo, muchos de estos aditivos alimentarios se han puesto en entredicho en infinidad de ocasiones por resultar sospechosos de ser nocivos para la salud. En otros casos, existen incluso estudios directos que asocian el consumo de ciertos aditivos con una mayor probabilidad de sufrir ciertos efectos negativos en la salud. 

En este sentido, el principal problema que representan estos aditivos para la salud radica en la lentitud de los procesos de investigación y control de estos aditivos, lo que hace que el uso de muchos de ellos quede en un limbo legal hasta que se contrasta su nocividad y se retira su uso de la industria alimentaria. 

Y a esto también habría que añadir la cuestión de las cantidades y las dosis, ya que un aditivo puede darse por seguro por su inocuidad en base a la ingesta de unas cantidades pequeñas determinadas. Pero, sin embargo, puede resultar nocivo por el efecto acumulativo en el organismo que puede originar un consumo continuado y sostenido en el tiempo de un determinado alimento que incorpore ese aditivo concreto en su composición. 

Así, en resumen y en cualquier caso, lo ideal es no abusar de los alimentos ultraprocesados. Y es que una lista de ingredientes llena de aditivos alimentarios quizá no se pueda asociar directamente con un potencial peligro para la salud; pero sí nos habla de un producto nutricionalmente poco atractivo, al que hay que incorporar estos aditivos para “mejorar” sus características.

Cuáles son los tipos de aditivos alimentarios más comunes y para qué se utilizan

En base a las funciones que desarrolla cada compuesto y al uso que se le da dentro de la industria alimentaria, podríamos diferenciar entre los siguientes tipos principales de aditivos alimentarios:

Antioxidantes

Se emplean para mitigar el efecto de la oxidación en los alimentos para alargar su vida de consumo. Aumentan las propiedades antioxidantes naturales de los alimentos o bloquean el efecto de los agentes oxidantes. 

Ej.: ácido ascórbico (E-300), citrato triamónico(E-380).

Aromatizantes

Ayudan a potenciar el aroma o el sabor propios de un alimento, o lo modifican hacia otros aromas distintos. 

Ej.: polietilenglicol (E-1521), alcohol bencílico (E-223).

Acidulantes

Sirven para regular el nivel de acidez de un alimento y para alterar su sabor.

Ej.: sulfato sódico (E-514), sulfato cálcico (E-516).

Almidones modificados

Suelen emplearse como estabilizadores, emulgentes, espesantes o aglutinantes culinarios, para ofrecer a los alimentos ciertas características físicas o químicas, generalmente relacionadas con la textura, que no presentan los almidones naturales.

Ej.: fosfato de monoalmidón (E-1410), almidón acetilado (E-1420).

Conservantes

Se utilizan para alargar la vida de consumo de los alimentos garantizando su inocuidad.

Ej.: etil lauroil arginato (E-243), ácido bórico (E-240).

Colorantes

Se emplean para mejorar el aspecto general de los alimentos, para potenciar su coloración natural o modificarla.

Ej.: betanina (E-162), dióxido de titanio (E-171).

Edulcorantes

Se usan como sustitutos culinarios de los azúcares para aportar dulzor al sabor de los alimentos bajos en calorías o indicados para personas que no pueden consumir azúcar. 

Ej.: maltitol (E-965), sacarina (E-954).

Estabilizantes, espesantes, emulsionantes, gelificantes…

Se utilizan para modificar la textura de los alimentos, su dureza, su espesor, nivel de fluidez, etc. También para mejorar su capacidad de mezcla con otros alimentos.

Ej.: goma laca (E-904), cera polietileno (E-914).

Potenciadores del sabor

Sirven para aumentar la percepción del sabor propio de los alimentos, de cara a hacerlos más atractivos para el consumo. 

Ej.: glutamato monosódico (E-621), cloruro de potasio (E-508).

Preparaciones de enzimas

Se utilizan como compuestos catalizadores de ciertos procesos bioquímicos empleados en ciertas preparaciones de alimentos, como las fermentaciones. 

Ej.: invertasa (E-1103), lisozima (E-1105)

Elige Verleal: verduras y nada más. 100 % libres de aditivos alimentarios

Si quieres cuidar tu alimentación y reducir al máximo el consumo de aditivos alimentarios, en Verleal estamos para ayudarte.

Nuestras verduras proceden directamente del campo y son cultivadas de manera natural, usando técnicas de agricultura respetuosas con el medioambiente. 

Así, las verduras Verleal son verduras y nada más, y están totalmente libres de aditivos alimentarios y otros productos químicos. Lo que hacemos es recolectar las verduras en temporada, en el momento óptimo para su consumo, y someterlas a un proceso de ultracongelación muy rápido, mediante el que conseguimos conservar todos sus nutrientes y sus propiedades naturales en los máximos niveles de concentración (a veces incluso superiores al que muestran los productos frescos en el mercado). 

De esta manera, te ayudamos a disfrutar de las verduras más saludables y naturales, siempre listas y disponibles para que las incorpores a tus mejores recetas de manera rápida y sencilla. 

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